21 julio 2003

Los dioses están entre nosotros

Este fin de semana he estado en Cataluña. El motivo principal del viaje era ir a ver a mis adorados Yes junto con unos amigos de Zaragoza. También tocan aquí en Madrid, pero en martes, así que ellos no podían venir. Conque para Barcelona que fuimos.

Además de mis amigos Tranqui y Caput, venía Raquel y también Hongos Young, un amigo de Madrid que se apuntó al asunto.

El concierto tenía un buen augurio: el pobre Tranqui tuvo un problema de última hora y no pudo venir. Digo que es un buen augurio porque le pasó lo mismo hace un par de años cuando Deep Purple vinieron a Madrid, y luego el concierto fue la leche.

Esta era la sexta vez que iba a ver a Yes (la séptima será este martes, no creáis que van a estar en la misma ciudad que yo y no voy a verlos). Siguiendo con la chorrada de los augurios, aquí va el malo: hasta ahora, los conciertos impares han sido buenos y los pares, malos. Este tocaba malo y pensaba sacarme la espina con el de Madrid.

La cosa era en la Razzmatazz, una nave industrial en medio de un polígono industrial, reconvertida a discoteca. Un garito de mala muerte, vamos. Aunque, mira qué cosas, resultó que la prima de Hongos es una de las dueñas del sitio (o algo así) y, no sólo nos dijo que podía habernos sacado entradas gratis (tarde), sino que nos pasó un fajo de consumiciones gratis. 22 para cuatro, no esperábamos hacer corto.

Pero lo hicimos. Hacía tiempo que no pasaba tanto calor. Joooooder. Sudando como pollos.

Y esa ha sido la parte mala. La buena, todo lo demás. Creo que nunca había visto al grupo en tan buena forma. Además de haber elegido muy bien el repertorio, se les veía mucho más sueltos que en los últimos tiempos. Hasta Steve Howe (el hombre que por sí solo justifica el invento de la guitarra) estaba todo el rato sonriendo y moviéndose por el escenario, cuando en los últimos años no salía de su rincón y estaba siempre serio.

Este martes tengo un asiento en primera fila enfrente de él. Espero no ahogarme en mi propia baba.

18 julio 2003

Bien está lo que bien acaba

Parece que el asunto del que hablaba en mi anterior entrada está bastante solucionado, al menos en aquello que tiene relación conmigo. Principalmente, un malentendido a varias bandas.

Sin embargo, no es así en lo demás. No quiero dar más detalles porque involucran a otras personas, pero espero que todo mejore pronto.

15 julio 2003

Te has lucido, chaval

Hoy he conseguido que una persona a la que aprecio mucho se haya cabreado conmigo. Acabamos de hablar por teléfono y espero que la cosa se arregle, pero todo el asunto no me hace nada feliz.

Muchos de vosotros sabéis de qué va todo, así que, si queréis ponerme a parir, ahí tenéis el enlace de comentarios.

14 julio 2003

Las Cinco del Viernes

Hace algunos meses decidí que cada semana contestaría aquí a "Las cinco del viernes". Pero, siempre tan constante yo en mis decisiones, aquello me duró tres o cuatro semanas.

Hoy se me ha ocurrido retomarlas. Aquí van las de esta semana:

1) Cuando sueñas, ¿puedes acordarte perfectamente de lo que has soñado?

Supongo que como todos: a veces sí, a veces no. Y también suele ocurrirme que se me va olvidando lo que he soñado rápidamente; cosa bastante habitual, igualmente.

2) ¿Alguna pesadilla recurrente?

Las normales. Que resulta que tengo suspendida alguna asignatura de hace la taba de años y tengo que volver a examinarme, por ejemplo.

3) ¿Sueñas en blanco y negro o en color?

Ni idea, la verdad. Creo que los sueños son más sensaciones que imágenes, así que eso del blanco y negro o el color creo que no tiene mucho sentido. En un sueño, puedes ver algo y saber que es verde porque en tu sueño es verde, no porque lo veas verde.

4) ¿Tu sueño más divertido/agradable?

También es bastante recurrente estar con alguna persona a la que quiero en alguna situación agradable. Por lo general, insisto en lo de las sensaciones: la situación es agradable porque sí. No, guarros, no me refiero a eso :-P

5) Si te despiertas a mitad de un sueño agradable, ¿eres capaz de vovler a dormirte y obligarte a seguir soñando con la misma historia?

Cada vez menos. Será que me hago viejo. Antes lo conseguía con facilidad, pero ahora, aunque me duermo y sigo con lo mismo, ya no puedo quitarme de la cabeza que es un sueño y no funciona.

12 julio 2003

La jornada continua

Como todos los años en julio y agosto, tengo jornada continua. Eso significa que sólo trabajo de ocho a dos. Luego, a casita.

Eso debería implicar que, al trabajar menos horas, descanso más. Y una leche. Por las mañanas tienen que venir los municipales con la grúa para sacarme de la cama.

Nunca me gusta levantarme temprano. No entiendo cómo hay tantos padres que se quejan de que sus niños están levantados a las siete de la mañana y no hay manera de hacerlos parar; yo, de pequeño, dormía hasta mediodía si me dejaban. Y ahora soy igual. Pero en invierno me autoconvenzo con más facilidad para salir de la cama. Ahora es terrible.

Supongo que ayuda el hecho de que salgo bastante por las noches, claro. Aún así, hay días que me quedo en casa y no hay forma de dormir. Luego voy todo el día arrastrándome y sin pensar más que en volver a la piltra. Hasta que se hacen las diez de la noche y, de repente, se me quita todo el sueño.

Tendré que empezar a ver la tele por las noches. A ver si, con las cutreces que dan, me duermo.

07 julio 2003

King Crimson

Acabo de llegar a casa después de haber visto en concierto a King Crimson. Señores, qué barbaridad. Qué barbaridad.

Para un aspirante a guitarrista como el menda, ver juntos a Robert Fripp y Adrian Belew es la leche. A Fripp sólo he podido atisbarlo, claro. Él, tan simpático y comunicativo como siempre, ha tocado sentadito en su banqueta, de medio lado al público y sin luces, de manera que casi no se le veía. Belew es todo lo contrario, es un tipo muy simpático. Unos amigos me han contado que, antes del concierto, se dedicaba a hacer monerías al público que iba llegando desde el interior de su autobús.

He ido al concierto solo pero me he encontrado a unos amiguetes de Zaragoza (los que me han contado lo del autobús). Hacía tiempo que no veía a dos de ellos, al tercero lo vi el mes pasado. Al acabar el concierto nos hemos ido a echar unas cañas y uno de ellos, JJ, me ha contado por qué tenía ese aspecto tan raro. Trabajaba en un bar de Zaragoza donde iba lo peorcito de la ciudad. Y él se hacía el turno de noche. Había broncas continuas y al final le tocó una: entre dos individuos decidieron hacerle la cirugía estética y le partieron la nariz por tres sitios. Ahora debería estar sufriendo porque, como su contrato temporal terminaba hace poco, su jefe tenía que renoverle, al estar de todavía de baja por el asunto. Pobre jefe.

Afortunadamente, nuestro caudillo y sus secuaces hicieron una ley recientemente que permitía a su jefe no renovarle el contrato. Le dijo que, como no sabía hasta cuándo iba a estar de baja, que a la puta calle. Así, JJ tiene la doble satisfacción de que le hayan roto la cara por su trabajo y que su jefe haya podido desentenderse de él. ¡Viva España!

02 julio 2003

Porrón, porrón, porrón

Tengo enlace nuevo, esta vez al Hangar del Porrón Milenario. Ortografía espantosa, contenido maravilloso.

Adiós, Paco

El lunes pasado pasé por una experiencia realmente desagradable. Había oído a otras personas contar otras parecidas, pero era la primera vez que me pasaba a mí. Tuve que despedir a un compañero de trabajo.

En realidad, no le despedí yo. Pero, como era uno de los miembros de mi grupo de trabajo, nuestro jefe de producción me llamó a mí antes para contarme que no le iban a renovar el contrato, que terminaba ese mismo día, y que le dijera qué opinaba. Era una especie de última oportunidad para el pobre Paco y yo no supe defenderle.

El motivo es sencillo: profesionalmente, Paco no sirve. Al menos, no para lo que hacemos nosotros. Paco tiene alma de artista; espero que aproveche su oportunidad y decida dedicarse de una vez al cine, que es lo suyo. Pero era la alegría de la empresa. Incluso el mensaje de despedida que nos envió a todos demostraba lo buen tipo que puede ser.

El viernes es mi cumpleaños y le he pedido que venga a tomarse unas cañas por mi cuenta a la salida del trabajo con los demás compañeros. Allí veré qué tal está llevando el paro. Paco, chaval, te vamos a echar mucho de menos.

29 junio 2003

El título

Pues no parece que el título salga muy bien. Por lo demás, tal como imaginaba, eso de los acentos no nos afecta a los de Aragón. Buenos somos.

Nuevo Blogger

Como la mayoría sabréis, bien porque tengáis un blog, bien porque seáis lectores habituales de otros, el Blogger, la herramienta que usamos la mayoría para escribir nuestros blogs, ha cambiado. Así que ésto es un fragmento de prueba.

Parece que los demás tienen algunos problemas con los acentos. Veremos si esos problemas también afectan a los maños, aunque creo que nosotros estamos inmunizados.

De paso, he aprovechado para poner título a lo que escribo, que siempre me ha gustado en otros blogs que leo.

25 junio 2003

Hoy estoy en casita, hecho polvo. Llevo un catarro de cuidado encima por culpa del maldito aire acondicionado de la oficina.

No entiendo a esa gente que se empeña en estar a 18 grados en verano y a 23 en invierno. De verdad que no. A mí me parece normal tener calor en verano y frío en invierno. De acuerdo, si se puede estar un poquito mejor, pues vale. Pero yo creo que la temperatura normal en un lugar de trabajo debería ser al revés: 18 en invierno y 23 en verano. Para mi desgracia, la masa no opina lo mismo.

Además, para mi aún mayor desgracia, el aire acondicionado de mi oficina funciona de pena. Hay un difusor en el centro que nos suelta todo el aire a mí y a otros dos compañeros, mientras que un montón de gente ni se entera de que está encendido. Yo estoy hecho un asco desde el sábado (sí, me ha fastidiado todo el fin de semana) y mi compañera SuperFresa, que se sienta a mi derecha, ayer empezaba a tener mal aspecto. No sé si habrá ido hoy a trabajar. A ver cuánto tarda en caer el que falta.

Veo que hacía quince días que no escribía nada aquí, así que voy a dejar de quejarme, porque me parece que tengo cuerda para llenar siete pantallas. Venga, pasadlo bien y la próxima vez que escriba será algo más interesante.

10 junio 2003

Acabo de leer una frase de La Rochefoucauld bastante interesante:

"Confesamos nuestros pequeños defectos para convencer a los demás de que no tenemos otros grandes."

Así que confesaré uno de mis pequeños defectos: cuando escribí mi mensaje anterior en este blog, estaba en pleno ataque de gilipollez. Me pasa de vez en cuando.

Hoy, en cambio, los pajaritos cantan, hace un calor del carajo, y me siento de maravilla. Tal vez sea otra forma de gilipollez, pero la prefiero.

09 junio 2003

Sigo un tanto pillado de tiempo. Son las dos y media de la mañana, el despertador sonará a las seis y media. Debería estar durmiendo.

Sin embargo, ya veis. Aquí estoy leyendo correos, blogs y demás. Debe de ser por esa tonta sensación de libertad que tengo al estar solo.

Esta semana estuvieron mis padres en mi casa. Me vino de maravilla porque consiguieron arreglar algunas cosillas que todavía no funcionaban como debían, además de obligarme a mí mismo a poner un poquito de orden. Pero me agobiaban un poco. Lo cual es culpa mía. Los pobres tenían poca elección: si me preguntaban algo antes de hacerlo, me agobiaban porque no me dejaban un momento en paz; si no, porque hacían lo que les daba la gana sin contar conmigo, aunque sea mi casa. Supongo que todo esto estaba causado porque llevo unos días muy ajetreados y eso me hace ser irascible. O espero que sea así; eso significaría que es una cosa pasajera.

El miércoles se fueron, pero el viernes me fui a Pamplona y entonces la que me controlaba era Raquel. Y me controla poquito, la pobre. A veces no sé cómo me aguanta.

Al menos, ahora que estoy solo y escribo todo esto, me doy cuenta de que les echo de menos. No todo está perdido. Claro que mañana vuelven mis padres... ¿me arrepentiré?

Welcome back, my friend,
To the show that never ends
We're so glad you could attend
Come inside, come inside

Ese es el principio de una canción de Emerson Lake & Palmer, uno de los grupos más odiados de la historia del rock, aunque a mí me gustan.

Así que, bienvenido, chaval. Estamos encantados de volver a tenerte entre nosotros.

30 mayo 2003

Llevaba bastante tiempo sin escribir aquí. No por falta de material, sino de tiempo. O de ganas de escribir. O las dos cosas.

Así que me he dado una vuelta por los blogs de mis amigos, le he puesto una parida al de Cristina (si me estás leyendo, mi comentario a tu entrada era broma, sólo por seguir la tradición de agobiar a la editora del Omnia) y aquí estoy.

Por motivos que desconozco, me propusieron ser el coordinador de Mensa en Madrid y, por motivos que también desconozco, he aceptado. Entre el momento en que me lo propusieron y hoy, que se ha hecho público, ha habido una historia un tanto rocambolesca, pero (ooohhh) no os la voy a contar. Discreto que es uno.

Aunque ya sabéis que no me gusta eso de referirme a la gente por sus iniciales, en este caso lo haré porque creo que a la persona en cuestión no le haría gracia que la nombrara en este blog. El caso es que estuve con esa persona un rato la semana pasada y fue todo muy bien. Me alegré, porque hacía tiempo que no nos veíamos y, además, porque el mosqueo que, creo, llevaba conmigo ya se le había pasado. Perfecto.

De todos modos, la gran noticia es que nos hemos librado en el trabajo de los incompetentes alemanes que llevaban más de dos años haciéndonos la vida imposible. Ayer se hizo oficial y nos han prometido una cena en la empresa para celebrarlo. Una de las razones por las que nos ha costado tanto ha sido que nuestros jefes no se creían lo que les contábamos sobre ellos. Llegaba un jefe nuevo y decía que bueno, que seguramente era un choque de mentalidades, que teníamos que entender su forma de ser. Tardaba varios meses en darse cuenta de que eran unos hijos de puta de la peor ralea. Y entonces llegaba otro jefe más, y vuelta a empezar. Pero bueno, bien está lo que bien acaba. Ahora tenemos mucho trabajo, pero lo hacemos más contentos.

Mañana me voy a Zaragoza y el sábado veré a mis amigos porque tenemos una cena. Me temo que será monotemática, porque dos de ellas se han quedado embarazadas recientemente. La pobre Raquel me ha pedido que ni se nos ocurra ponernos los chicos a un lado y las chicas a otro, como hacemos a veces. Y que, si es así, ella se vendrá con nosotros. Criaturita.