Hacía mucho que no disfrutaba de una jornada de puertas abiertas. Así es como llamábamos en el trabajo a los fines de semana en que los jefes querían que viniéramos a trabajar. Ellos decían que no obligaban a nadie a venir (al fin y al cabo, no iban a pagarnos por ello); pero dejaban la puerta de la oficina abierta, por si alguien quería venir.
El chistecito, claro, tenía el efecto de cabrear enormemente al personal.
Por suerte esa época se acabó. Pero resulta que la semana que viene tenemos que dar un curso a los clientes, y no hemos terminado el material para el curso. Y no sólo es acabarlo; además, hay que mandarlo a la imprenta, porque son unos tochazos enormes (unas 1000 páginas por asistentes) y no podemos sacarlo con nuestra fotocopiadora. Y la imprenta, claro, cierra el fin de semana.
De modo que mi compañera y yo estamos en la oficina, y no tenemos muchas esperanzas de salir de aquí antes de mañana a mediodía. Esta vez nadie nos lo ha pedido, supongo que es responsabilidad, gilipollez o como queráis llamarlo.
Y hala, después de los cinco minutos de descanso que me he tomado para escribir esto, vuelta al tajo. Chunga vida, a veces.
04 abril 2008
Puertas abiertas
29 marzo 2008
Coherencia
Ayer escuché una noticia en la radio. Al parecer, Ronaldinho estaba participando en una sesión de entrenamiento del Barça y unos aficionados se dirigieron a él más o menos en estos términos:
- ¡Pesetero!
- ¡Mais trabalhar y menos samba!
- ¡Que aquí no queremos vagos!
Un rato después, esos mismos aficionados le gritaban cosas como:
- ¡Eres el mejor!
- ¡No te vayas nunca!
- ¡Ronaldinho, Balón de Oro!
Hay que ver qué milagros obra el simple hecho de quitarse una camiseta sudada y regalársela a alguien.
10 marzo 2008
Todo tiene su fin
Hace un rato he vuelto de Zaragoza. No tenía pensado ir este fin de semana, pero esta mañana hemos enterrado a mi tía. Murió el sábado por la noche, así que ayer me fui hacia allá.
La noticia de su muerte no me puso especialmente triste por lo esperada. De hecho, ha vivido más de lo que pensábamos. Ya publiqué en este blog una entrada en la que contaba que sólo iba a durar unas semanas, y al final ha sido casi un año. Un año en el que ha tenido algunos momentos, pero también muchos malos. Y los últimos meses han sido todo malo. Por eso, cuando hace una semana mi padre me dijo que estaba en semi-coma y los médicos esperaban que muriera de un momento a otro, sentí un cierto alivio.
Sobre todo lo sentí por mi prima, que es la que se ha chupado los once meses cuidando a su madre y descuidando todo lo demás. Dejó su trabajo y, en cierto modo, dejó su propia vida de lado. Afortunadamente tenía el apoyo de su chico, que es un encanto y ha sabido estar a su lado en todo momento, pero mi primica muchas veces se ha sentido abandonada. Sobre todo, por su padre y sus hermanos. Y no diré que tenga toda la razón al pensar así; mi tío no da más de sí, y mis primos están casados con niños pequeños, a los que no pueden dejar de lado. Pero entiendo lo que pasaba por la cabeza de la pobre chica, y que al final acabara peleándose con su hermano mayor. Seguramente, la mayor alegría que me he llevado estos dos días ha sido ver los besos y abrazos que se han dado los dos hermanos en el tanatorio y en el entierro. Supongo que, una vez liberada la tensión de los últimos meses con la muerte de su madre, los dos han podido entender mejor al otro.
Siempre me he llevado muy bien con mi familia y soy muy partidario del mantenimiento de la familia extendida. No, no me veréis en manifestaciones del Foro de la Familia ni cretineces por el estilo. Simplemente, estoy contento de que en mi familia se mantenga ese tipo de relación. Me gustan las reuniones familiares, y de casi todos los entierros que ha habido en mi familia guardo un cierto recuerdo agradable por la reunión que se ha producido. Ayer hubo un momento en el que, de los ocho primos que somos por ese lado de mi familia, estábamos juntos siete. Lo que, por una u otra razón, no ocurría desde hace nueve años, cuando murió nuestra abuela. El año pasado pretendimos remediarlo un poco organizando una cena de primos, pero se frustró por la enfermedad de mi tía. Así que ahora tendremos que volver a poner en marcha la idea. En cuanto pasen unos días me pondré otra vez en contacto con todos, a ver si lo movemos.
01 marzo 2008
Diseños
Estaba contestando a un comentario que me ha dejado Fantine en la entrada anterior, pero he visto que me estaba enrollando demasiado. Así que he convertido esa respuesta en otra entradita para el blog.
No me gustan nada los diseños recargados. Fijaos en Google: parte de su éxito ha consistido en que su interfaz no puede ser más simple. No hay casi nada. Ofrece pocas funciones, pero es facilísimo acceder a ellas. Otras páginas, en cambio, ofrecen montones de posibilidades, pero es casi imposible encontrarlas. Y eso sin tener en cuenta el abuso del flash que se da actualmente. El flash mola si se usa con moderación. Si no, sólo sirve para para presumir de diseño. Además de para marear al usuario y que se largue a otro sitio.
En el diseño web no hay lugar para "con un poco de práctica". Una web no es una aplicación que el usuario vaya a tener que utilizar, le guste o no. Si en los primeros cinco segundos no le gusta, se va a otro sitio y no vuelve. Adiós. Kaputt.
Un ejemplo de pesadilla lo podéis ver en esta página. Intentad navegar por ella. Oh, sí, mola, tiene explosiones por todas partes, imágenes que se mueven, qué cool, brother. Tíos, he sido incapaz de pulsar en un sólo enlace. Cada vez que lo intentaba, pasaba algo. Y eso de, nada más entrar (bueno, la tercera vez que pensaba que acababa de entrar), sacar un pop-up que dice "pulsa aquí para saber cómo utilizar esta web". Por dios, cómo se puede ser tan cretino. Creo que para lo único que sirve esta web es para dar mal ejemplo.
Por supuesto, un blog no es una web normal. Aquí ni siquiera esperas que los visitantes pulsen en ningún enlace. Vienen, leen la entradita, y se largan a otro sitio. Así que no vale la pena hacer muchas macarradas. Que sea fácil localizar la última entrada (por eso se pone arriba, en el centro), que sea agradable de leer (he dejado de leer blogs que me interesaban porque se empeñaban en poner letras claras sobre fondo oscuro, y ya no tengo edad para estropearme la vista) y fiesta. Luego, si quieres poner alguna chorradita en el lateral, pues vale, pero que no moleste.
Del diseño actual del blog no me gusta tener las tonterías a la izquierda. Deberían estar a la derecha, que es donde todo el mundo las espera. Oh, sí, rompedor, novedoso, bla, bla, bla. Pues no, eso de ser rompedor es un tremendo error. Sirve para ganar premios concedidos por otros ineptos, pero nada más. Una web debe captar usuarios por su contenido o utilidad. Si pretende usar el diseño para ello, es que el contenido ha fallado. O que el diseñador de la web se cree más listo que el resto de la humanidad. O las dos cosas.
Vale, ahora diréis: y si no te gusta tener la barra a la izquierda, ¿por qué no la cambias? Porque no sé cómo, pero ya lo averiguaré. Cuando lo haga, lo sabréis porque la barra estará al otro lado. Como debe ser.
29 febrero 2008
Incomunicado
A principios de la semana pasada mi ordenador decidió fallecer. Así, por las buenas, sin hacer mucho ruido. Simplemente, se colgó y luego ya no volvió a arrancar.
Así que he estado medio incomunicado hasta ayer. Apenas podía leer mi correo electrónico (desde el trabajo por la web, lo que funciona de pena) y aún menos hacer el montón de cosas que suelo hacer con este trasto (como leer blogs ajenos o escribir en éste).
Por fortuna, un cambio de fuente de alimentación fue suficiente para resucitarlo. En la tienda les ha costado hacerlo (según ellos, se les largó el técnico y bla, bla, bla) pero, al menos, ha sido baratito para lo que esperaba.
Para celebrar que vuelvo a tener ordenador, he cambiado un poco el diseño del blog. Más o menos los mismos colores que antes, pero de otra manera. De momento he perdido los comentarios antiguos (los de enetations), pero cuando me dé por ahí los volveré a poner.
17 febrero 2008
Estas cosas pasan
El sábado tuvimos comida con los amigos de Pamplona. Todos los años, para Navidad, hacemos amigo invisible. Quedamos un día para noviembre, más o menos, y nos repartimos quién le toca a cada uno. Luego volvemos a quedar en enero o febrero para darnos los regalos. A mí me han regalado unos patines; espero no romperme demasiados huesos con ellos.
El caso es que, claro, entre el vino de la comida, las copitas y las cervezas que siguieron a lo largo de la tarde, para las nueve de la noche estábamos exaltando la amistad que no veas, contando chistes y partiéndonos de risa con cualquier tontería. En esto que llaman por teléfono a una de las amigas. Que se había muerto su tía.
No era realmente una tragedia. Era una tía-abuela muy mayor (casi cien años) que ya estaba con un pie en la tumba. Pero claro, tenía que irse al tanatorio. Y, como decía la chica entre risas irrefrenables: "¿Cómo me presento yo en el tanatorio con el pedo que llevo?"
Para allá que se fue. De rato a rato nos llamaba por teléfono para decirnos que no sabía dónde meterse, que todo el mundo estaba con cara seria y a ella se le escapaba la risa. Yo creía que estas cosas sólo pasaban en las pelis inglesas.
14 febrero 2008
Blogs
He estado mirando el contador de visitas de este blog y veo que siguen bajando. Bien, eso de que ya no salga en las búsquedas de Google tiene que ver, pero no es lo único. Yo creo que muchos de los visitantes habituales vienen menos.
Y lo creo porque a mí me pasa lo mismo. He observado que mi lista de blogs que visitaba casi todos los días se ha convertido en lista de blogs que visito casi todas las semanas. No es que me interesen menos, es que cambia mi forma de ocupar el tiempo. Se podría hacer un análisis más o menos sesudo sobre esto, supongo; pero, la verdad, no me apetece demasiado. Prefiero pensar que, simplemente, cambio. Porque vaya, no noto que tenga más ni menos tiempo que antes. Si acaso, menos; pero no sé en qué se me va. Seguramente, en cosas a las que antes apenas dedicaba tiempo, pero no me doy cuenta.
A ver si la semana que viene dedico un poco de este tiempo a ver a gente a la que debo una visita desde hace tiempo, pero he ido aplazando. No es una lista enorme, pero hay algunos, oye.
02 febrero 2008
Esta tierra es Oregón
Después de tres noches seguidas saliendo, hoy me quedo en casita, que ya no estoy para tanto trote. Y eso que tenía buen plan, salir por ahí vestidos de piratas, aprovechando el carnaval. Pero va a ser que no.
A cambio, estoy en casita viendo vídeos de Oregón Televisión, un programa de humor que dan en la televisióna autonómica aragonesa. Desde Madrid no puedo verlo, pero cuelgan todos los vídeos en su web. El programa es del estilo del Vaya Semanita de la ETB, pero en versión aragonesa, claro. Supongo que algunos gags serán difíciles de entender para la gente de fuera, o no les harán tanta gracia, pero yo lo estoy pasando como un enano.
Os dejo con este comunicado del Comando Almogávar que apareció en el primer programa.
27 enero 2008
La vorágine
Así es como llamamos Raquel y yo a la Fnac. Conversación tipo:
- ¿Qué hacemos esta tarde?
- Podemos sumergirnos en la vorágine consumista.
- Vale
Es decir: vamos a la Fnac, a ver qué hay. Ayer no fue la Fnac, sino el Ikea. Tenía que comprar unas lámparas y algunas cosillas más. Yo no puedo ir solo a comprar estas cosas, porque no tengo criterio, y ella no suele estar en Madrid entre semana, conque fuimos en sábado. Pero a mediodía, de modo que no había demasiada gente y en cosa de una hora ya habíamos comprado las lámparas, unas toallas y nos habíamos tomado una coca y un perrito. Muy bien todo.
Cuando nos marchábamos volví a fijarme en el lamentable estado externo de mi coche. Habitualmente no está muy limpio, pero durante esta semana se me han debido de cagar en él todos los pájaros del barrio. Pues oye, es pronto y hay un tunel de lavado justo ahí. Vamos a aprovechar.
Perfecto, el coche reluciente y a casita. Claro que, cuando íbamos a volver a la autovía, pomf, pomf, qué cojones hace este coche. Pues pararse, oye. Joder, le habrá entrado agua en algún sitio. Vamos a esperar un rato, a ver si se seca. Una leche. Media hora más tarde acabé llamando a la grúa. Al cabrón de Murphy le gustan estas cosas, te hace pensar que todo está saliendo mejor de lo que esperabas y entonces, ¡ñaca!
Al menos nos tocó un gruero simpático. Por el camino nos fue contando historietas de su trabajo. Según él, las noches de los jueves y viernes dan mucho juego. El otro día le llamaron para que fuera a recoger un coche que se la había pegado en la A1.
- ¿Dónde está usted?
- En la A1.
- Ya, ¿a qué altura?
- Por la carretera de Burgos.
Bueno, la A1 sólo mide unos 450 km, pero vaya, un poco más de precisión no vendría mal.
- ¿Y no sabe en qué kilómetro está?
- Bah, no se preocupe, cuando le vea ya saldré a hacerle unas señales.
- A ver, ¿me puede decir si hay algo cerca que me sirva de guía? Un puente, un cartel, un pueblo...
- No, no, que ya saldré yo a hacerle señales.
Así que, hala, a recorrerse la carretera a 40 por hora para evitar pasarse de largo al tío.
- Oiga, que ya voy por el kilómetro 25 y aún no le he encontrado.
- Siga, siga, que ya le haré señales.
Y sí, en el treintaytantos ve a un tipo que le hace señas con una linterna.
- Joder, cuando le he preguntado si había algo cerca, ¿no podía haberme dicho que está al lado de ese club?
- Hombre, cómo le voy a decir que estaba en un puticlub, ¿y si se entera mi mujer?
Ya os digo que era un hombre muy majo, así que, en vez de darle hostias hasta que espabilara, se llevó el coche e incluso acompañó al putero a su casa. Y no, tampoco aprovechó el momento para decir "Señora, ahí le dejo a su marido, que se la ha pegado con el coche cuando salía del puticlub".
A nosotros no nos llevó a casa, pero sí hasta una estación de metro de Alcobendas. En fin, en lugar de llegar a casa a las cinco y media, llegamos a las ocho y media sin coche. Eso sí, con las lámparas.
22 enero 2008
Duelo de monologuistas
No, esto no tiene nada que ver con el Club de la Comedia o similares. No hablo de monólogos de humor. Me refiero a la gente que habla con monólogos. Estos que, en una conversación, sueltan largas parrafadas que parecen escritas con anterioridad. Para ellos, la conversación consiste en monólogos suyos, interrumpidos por indeseadas intervenciones de los demás. Durante estas intervenciones, el monologuista aguanta mecha, sin prestar ninguna atención a lo que dicen, hasta que hay un resquicio de silencio. En ese momento, vuelve al monólogo anterior en el punto en que lo había dejado.
Conozco a unos cuantos monologuistas. Algunos personas muy cercanas y queridas por mí lo son. Pero que esta última frase no os engañe: hacen que me suba por las paredes cuando se enganchan con sus monólogos.
El otro día me tocó aguantar algo que para mí era una situación de pesadilla. En un coche, con dos de ellos enzarzados en un duelo. La cosa consistía en que uno largaba su monólogo y, cuando hacía una pausa, el otro aprovechaba para seguir el suyo que había quedado interrumpido. Estaba pensando seriamente en abrir la puerta del coche y saltar en marcha. Pero no lo hice y me dediqué a lo que suelo hacer en estos casos: aguantar calladito a ver si se cansaban. No es una gran estrategia, casi nunca funciona. En este caso, me salvó que el trayecto no era muy largo.
17 enero 2008
Estoy como un pan
Como seguís dejando buenos deseos en mi entrada anterior (gracias), voy a actualizar este blog, aunque sólo sea para decir que ya estoy bien.
De la gripe sólo me queda la típica tos del convaleciente, cada vez menos. He ido a trabajar normalmente toda la semana sin problemas (ni ganas, pero de eso no tengo nunca).
Hoy he estado viendo a mi médico para enseñarle los resultados del reconocimiento médico que nos hicieron el mes pasado en la empresa. Me ha dicho que estoy muy bien y que no me preocupe de nada. Y que no estoy gordo, pese a los infundios que pusieron en la hoja de resultados (y que han llevado a cierta gnoma que trabaja conmigo a llamarme "¡Gordiiiiito!" cada dos por tres).
Este fin de semana me voy a Zaragoza. Hoy es el cumpleaños de mi tía, le ha caído el tercer cuarto de siglo, así que el sábado vamos a celebrarlo. Y, de paso, veo a mi madre, que está bastante depre en los últimos tiempos. A ver si conseguimos que se anime un poco, pobre. Aunque lo que ella necesita es tener nietos, y eso... me temo que lo lleva claro.
12 enero 2008
Ni aun dormir
Normalmente, el principal placer que me puedo permitir cuando estoy enfermo como ahora consiste en dormir. Quince horas seguidas sobando suelen arreglarme muchos males.
Pues no. Llevo unos días levantándome prácticamente a la misma hora que si fuera a trabajar. Y hoy es sábado, se supone que debería dormir hasta mediodía.
Hoy el problema ha sido que me ha vuelto a sufrir la fiebre, conque tenía escalofríos. Me he despertado y ya no he podido volver a dormirme. Después de chutarme creo que la fiebre me ha bajado otra vez, pero ahora no tengo ganas ni de dormir ni de estar despierto.
¿Y por qué cuento todo esto aquí? Pues porque sí, porque es mi blog y escribo lo que quiero. Y si no, no haber venido. Jo, nadie me quiere. Me voy a enfurruñar y ya no os quiero yo tampoco, hala.
Si de normal soy un viejito cascarrabias, la gripe me convierte en un viejo gruñón. Estoy en mi derecho.
ACTUALIZACIÓN: He escrito la entrada original a las diez de la mañana y ahora son las cuatro de la tarde. Entre medias, aprovechando que me había bajado un poquito la fiebre, he vuelto a la cama y he conseguido dormirme. Ahora no digo que esté como una rosa, pero he tenido días bastante peores. Y la fiebre casi me ha desaparecido. Si es lo que yo digo, a mí se me curan las cosas durmiendo.
11 enero 2008
Una cuestión de prioridades
En la columna derecha de este blog hay un recuadrito en el que cada día aparece una noticia al azar de entre las publicadas durante los últimos trece años en This Is True. Se trata de una lista de correo con noticias del tipo "increíble pero cierto". Por lo general, son noticias que hacen reír, pero muchas veces te hacen pensar. La de hoy pertenece al segundo grupo.
Como mañana la habrán cambiado por otra, la copio aquí para que no se pierda. De paso, la traduzco al castellano. En cambio, no la voy a comentar. Es que se comenta sola, creo yo.
Ronald Davis, de 51 años, es un "sin techo", pero tenía un amigo. Solía llevar un hamster en el bolsillo. Sin embargo, la policía de Clearwater, Florida, detuvo a Davis por "no proporcionar cuidados adecuados" a su mascota. El hamster ha sido acogido por la asociación humanitaria local. En cuanto a Davis, ha vuelto a la calle y sigue sin techo.
Yo, a lo mío
Esta tarde he estado viendo a la médico y me ha dado dos noticias:
- lo que pillé antes de Navidad, que yo creía que era la gripe, en realidad sólo fue un catarro gordo
- la gripe es lo que tengo ahora
Qué bien, qué chachi y qué piruli. Estaba yo tan feliz porque, después de tres meses encadenando una cosa con otra, he pasado una Navidad sin ningún achaque, y ahora vuelvo a lo de siempre. Mi plan de ir a pasar el fin de semana a Pamplona, al garete. Hace no sé cuánto que no voy a Pamplona en buenas condiciones, aunque esta vez ni siquiera voy a poder ir. Creo que Raquel me va a acabar mandando a la mierda.
Mi nuevo plan para el fin de semana consiste en estar en casita quieto, sin hacer nada. En fin, aprovecharé para ver alguno de los montones de DVDs que tengo sin ver. Suponiendo que tenga ganas, claro.
01 enero 2008
Año Nuevo
Este año ha empezado con lo que ya se ha convertido en tradición: cena y fiesta en mi casa con amigos. En la primera cena estuvimos seis, que luego pasaron a ocho y, este año, nueve. Me temo que ya no podemos ampliar mucho esa lista, porque ya cabemos muy justitos. En cualquier caso, cenamos muy bien, como siempre, y sobró comida casi para otros tantos, también como siempre. En eso sale ganando el dueño de la casa, que puede tirar de sobras durante una semana.
Y luego la fiesta. Esta vez parece que había prisa, a la una llegó ya el primer invitado. No fue de las más multitudinarias, ya que estuvimos unos veinte, o poco más. Alguna vez se han juntado aquí treinta personas. Pero lo pasamos igual de bien, claro. Algunos venían por primera vez; algunos habituales, a cambio, no estuvieron en esta ocasión. Espero veros pronto, de todos modos.
Y hoy es el día más muermo del año; el día de la resaca de Nochevieja. Bueno, no es una resaca muy salvaje. Además, la gente se fue pronto, creo que a las seis y media ya no quedaba nadie despierto en casa. Y esta vez tengo plan; Fantine y yo nos vamos al teatro con nuestros groupies. A Raquel no le gusta mucho el teatro, pero es un espectáculo un tanto especial. Vamos a ver Pagagnini, que no es una obra de teatro al uso. Os dejo un vídeo para que veáis de qué va.
¡Y feliz 2008 a todos!