31 diciembre 2007

Se acaba el año

Ayer estaba yo por la calle y se me ocurrió una entrada que podía poner en este blog como final de año.

Por desgracia, a mi edad el señor ése alemán visita mucho. Conque no tengo ni idea de qué era lo que quería escribir. Y no, no es que ya vaya tajado, que aún no lo he catado.

En fin, si me acuerdo mañana, a lo mejor lo escribo entonces. En cualquier caso, aprovecho para desear un feliz 2008 a todos los lectores de este blog.

Porque es el 2008 el que viene ahora, ¿verdad?

19 diciembre 2007

El día bueno

Como continuación a mi entrada anterior, llevo toda la semana en casita con la gripe. De baja. Y chungamente; casi sin salir de la cama y doliéndome todo.

Pero hoy ya me noto bastante mejor y mañana espero que sea el día bueno. Ése en el que aún estás demasiado mal para ir a trabajar, pero ya no te duele casi nada y puedes hacer lo que quieras en casita. Es que yo soy de natural optimista.

Claro que tenía previsto que el viernes fuera una especie de bacanal romana, y creo que va a ser un poquito menos. Tampoco hay que abusar. Pero oye, tengo ganas de desquitarme de tanto tiempo jodido.

Y ahora, para acabar, os dejo un ratito con Slade. Porque, como dice ese duendecillo llamado Noddy Holder, It's Chriiiiiiiistmaaaaaaaaaas!!!!

13 diciembre 2007

Achaques

Llevo una temporada bastante mala de salud. Desde finales de septiembre no levanto cabeza, entre caídas de cocotero, sobredosis y cirrosis (los que no entienden de rock and roll lo llamarán ciática, gastroenteritis y gripe).

Es un poco desesperante eso de andar siempre con una cosa u otro. No es que esté deprimido por ello, pero sí harto.

Ahora mismo tengo un trancazo de esos en que parece que tu cabeza es de corcho. Además de encontrarme mal, me he perdido un par de buenos planes que tenía ayer y hoy. Y todo para nada.

Bueno, le doy a esto de plazo hasta Navidad. Si no... pues me aguantaré, qué tontería. Pero me joderá.

10 diciembre 2007

La RAM

Recién llegado de la RAM, hay dos cosas que todavía me duran: el subidón y el trancazo. Más lo primero que lo segundo.

El concierto de este año fue la caaañññaaaaaaaaaa. Nuestros groupies, que valen un imperio, sacaron unas camisetas chulísimas de los Pelafustanes. Como las estrellas del rock también tenemos nuestro corazoncito, tengo que decir que me emocioné al verlas.

A pesar de haber visto a un montón de gente, por el camino de vuelta ya iba pensando en cosas como "jo, casi no he estado con fulanito". Si en una RAM has estado todo el tiempo que querías con todo el mundo, es que algo ha fallado. No da tiempo a todo, las cosas son así. Pero, como siempre, he visto a amigos a los que casi no veo durante el año, he conocido a gente nueva, la RAM es el mejor invento desde los conductos de ventilación (que han salvado a la Tierra de la destrucción un montón de veces, como el cine y la tele nos han enseñado en tantas ocasiones).

Ahora me voy a la camita, que mañana toca trabajar y no voy a querer.

30 noviembre 2007

Más sobre GoStats

Un par de entradas atrás hablaba sobre posibles problemas con GoStats, el servicio de estadísticas que uso en este blog.

Me he entretenido en mirar las estadísticas durante los últimos días y ahora mis conclusiones son distintas. Es cierto que algunas veces no me aparecía el botón de las estadisticas, pero no me ha vuelto a pasar. Y me siguen apareciendo menos visitas que antes. Así que he llegado a la conclusión simple: pues eso, que tengo menos visitas. El contador funciona bien.

El motivo es, seguramente, que ahora Google me saca más abajo en sus resultados. Antes más de la mitad de las visitas eran a través de Google, mientras que ahora no hay casi ninguna. Pena, me hacía gracia pensar que había gente de todo el mundo entrando aquí, pero así son las cosas.

Aparte de esto, he puesto un pequeño add-on que escribe al final de cada entrada la canción que estoy escuchando en el ordenador cuando empiezo a escribir. Si es que estoy escuchando alguna. Una chorradica.

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Now playing: Radiohead - All I Need
via FoxyTunes

25 noviembre 2007

Padres

Acabo de volver de pasar el fin de semana en Zaragoza. En el tren venía leyendo un libro de Manu Leguineche, "El club de los faltos de cariño". El libro es casi como un blog impreso. Una serie de entradas breves, de unas pocas líneas a dos páginas de extensión, sobre temas variados. Lo cierto es que lo he comprado por la portada. Hay un dibujito que me pareció encantador la primera vez que lo vi, hace unos meses. Y hoy otra vez, conque lo he comprado.

En el libro leo la siguiente frase: cuando se es padre hay que aceptar los defectos de los hijos. Cuántos padres no son así. Cuántas veces vemos a padres que proyectan sus frustraciones sobre sus hijos, esperando que ellos sean lo que ellos no han podido ser, y no aceptando que no ocurra así. Hoy día también es muy habitual el padre que defiende cualquier barbaridad que haya hecho su hijo, con uñas y dientes. Los maestros lo saben bien, tienen que lidiar con ello constantemente. Y ojo: no es lo mismo defender al hijo que defender la barbaridad que ha hecho. Gran diferencia que muchos no saben apreciar.

Hoy he estado comiendo en casa de mis primos. Comida familiar con un montón de gente, incluyendo a mis padres, los suyos, mi hermano, el suyo, sus hijos y demás parentela. Todos hemos comido salvo una de mis sobrinas. Ha decidido ponerse en huelga de hambre porque sus padres no le dejan ir a un concierto. Eso sí, ha pedido que guardaran algunos de los flanes que ha hecho mi madre para cuando deje la huelga; tonta no es la chica, no. Aunque no creo que a sus 13 años se dé cuenta de la suerte que tiene de que sus padres sepan aceptar sus defectos.

23 noviembre 2007

GoStats

Hace ya un tiempo que cambié de gadget para mantener las estadísticas de este blog, porque los del anterior (de cuyo nombre no quiero acordarme) decidieron poner unos pop-ups asquerosos que se saltaban los bloqueos y, además, hacían sonar una musiquita más bien horrible.

Desde entonces uso GoStats con buenos resultados. Hasta hace poco. Había notado que últimamente tenía menos visitas de lo habitual. Tampoco tiene tanta importancia, pero me llamó la atención. Así que empecé a fijarme un poco más y he visto que muchas veces no aparece el contador en la página. Lo que significa que no funciona.

Además, veo que el ránking de la página no ha bajado mucho. De lo que deduzco que el sistema está fallando para todo el mundo más o menos igual. No tengo la seguridad, pero todo apunta a que es así.

En fin, lo del contador es una chorradita, no es como los comentarios que sí cambié cuando enetations empezó a fallar más que una escopeta de feria. Lo comento aquí por si alguien más ha notado fallos recientes en GoStats, que sepa que no es el único.

20 noviembre 2007

Grandes damas

Una situación bastante habitual en el mundo de la música consiste en que una cantante, tal vez venida a menos, soborne a unos cuantos músicos de jazz y grabe un disco de estándares (principalmente baladas) con ellos. La cantante siente que ha hecho una obra de arte y la crítica especializada pasa a referirse a ella como "gran dama".

A menos que dé la casualidad de que al crítico de turno le guste el jazz. En ese caso, evitará referirse a ella de ninguna manera.

Pues no, para hacer jazz no basta con que el batería marque en tresillos. Y hacer jazz vocal es aún más chungo. Lo más normal es que aburras a las vacas. ¿Y cómo se hacen bien estas cosas? Pues no sé cómo explicarlo. A ver, voy a pedir un poquito de ayuda a Manhattan Transfer, a ver si ellos pueden hacerlo:



Gracias, chicos, eso es lo que quería decir. Si te sientes capaz de hacer lo que Janis Siegel durante el último minuto de esta canción, puedes dedicarte a cantar jazz. Si no, mira, mejor nos ahorras el espectáculo.

Ayer tuve la suerte de ver a estas bestias. Además, estuve con Raquel y Rapunzell, que vienen a ser las dos chicas que más quiero del mundo. Manhattan Transfer también han hecho mucho pop, pero lo suyo de verdad es el jazz. Y su especialidad es el vocalese, que consiste en escribir una letra para una composición originalmente instrumental y cantarla, haciendo con las voces partes que originalmente iban destinadas a instrumentos, generalmente de viento. Es lo que hacen en este Birdland, la canción del recientemente fallecido Joe Zawinul (originalmente para sus Weather Report) con la que precisamente ayer abrieron concierto.

El vocalese (que podríamos traducir al castellano como vocalés) no es un invento suyo, sino de Jon Hendricks. Que es quien les escribió la letra de Birdland y también la de muchas otras de sus adaptaciones, como una asombrosa del Tutu de Miles Davis que cantaron ayer.

Además de ellos cuatro, llevaban un cuarteto de acompañamiento impresionante, incluyendo a Yaron Gershovsky y Wayne Johnson, teclista y guitarrista respectivamente en el vídeo que he puesto más arriba. Wayne Johnson me pareció un guitarrista del copón. Aunque en un blues que intentó tocar con la slide demostró que no es Duane Allman, precisamente, el resto del tiempo tocó de fábula.

En fin, que lo pasé bomba y que me esperen la próxima vez, que voy.

El chaval que estaba detrás de mí pidió, sin éxito, que cantaran Four Brothers en los bises. Ya que no lo hicieron, aquí os la dejo en vídeo, para acabar bien esta entrada.

18 noviembre 2007

Resfriado en el cine

Después de pasar todo el fin de semana en casa, con un resfriado poderoso (segundo fin de semana en poco tiempo que le jodo a la pobre Raquel por culpa de mis achaques), esta tarde nos hemos ido al cine, a ver "Un funeral de muerte". Según había oído y leído por muchas partes, hacía tiempo que no hacían una película tan buena para pasar una tarde riéndote como un tonto.

Lo malo es que todavía sigo resfriado y no me apetecía pegarme la sesión estornudando y jodiendo la peli a quienes estuvieran a mi alrededor. Por suerte, lo he llevado bastante bien, creo que sólo he estornudado una vez.

Para mi desgracia, tres butacas a mi derecha había alguien que no hacía esas consideraciones. Se ha pegado toda la peli tosiendo como una bestia, lo más fuerte que podía. Por suerte hemos ido a verla en versión original, de modo que, al menos, podíamos leer los subtítulos. Porque oír, ni un pijo. Es un poco triste pasar una peli de risa con ganas de dar dos hostias a alguien.

De todos modos, sólo era a ratos porque la peli está realmente bien. Si queréis pasar una tarde divertida, es vuestra película.

07 noviembre 2007

Estos moros...

Esta mañana he ido a una parada de taxis a coger uno. Había un poco de cola. Primero estaban dos chicos de unos treinta años, con pinta de magrebíes. Luego una chica de la misma edad, aparentemente española. Después una pareja de ecuatorianos (hombre y mujer), también treintañeros, y luego dos señoras mayores que parecían ser del barrio de toda la vida. Y luego yo, claro.

En esto que, después de un ratillo, empiezan a llegar los taxis. Cuando viene el primero, las dos señoras hacen gestos al taxi para que pare. Y éste para a su altura, nada de ir hasta el principio de la parada. Las dos viejas se suben sin más y el taxi se va. Mientras, llegan otros dos taxis; la chica sola coge el primero y los dos ecuatorianos, el segundo. Los dos chicos que estaban los primeros de la cola sonríen con cara de "bueno, lo de siempre".

Un minuto después ha llegado otro taxi. Aún me han preguntado si no lo cogía yo.

La explicación a todo esto es obvia. Las dos señoras se han desorientado y pensaban que eran las primeras de la cola. El taxista, además, ha tenido la desgracia de que se le calara el coche justo delante de ellas; por suerte, ha resuelto la avería rápidamente y ha arrancado con presteza. En cuanto a los otros, el sol les cegaba y les impedía ver que había más gente delante de ellos.

La actitud de los putos moros, riéndose del infortunio ajeno, es impresentable. ¡Que se vayan a su puto país, joder! Qué suerte tienen de haber venido a parar a un país que no es racista.

Coñas aparte, ahora estoy pensando que debería haber montado el pollo allí mismo. Así que tampoco me puedo colgar muchas medallas.

05 noviembre 2007

Lock Up Your Daughters

Ése era el nombre de una de las primeras giras de AC/DC. Vale, los Pelafustanes no somos tan macarras, pero también molamos, oye.

Este puente, como es tradicional, ha sido el fin de semana pelafustán. Que no es un fin de semana, sino un puente. Como la cena de Navidad de Mensa Madrid no es en Navidad, sino a finales de enero o incluso en febrero. Las cosas son así.

Como siempre, estar todo (o casi todo) el grupo junto durante unos días es maravilloso. Tal vez lo más importante en un grupo sea la química entre los componentes del mismo, y la nuestra es muy buena. Si no, no lo pasaríamos tan bien jugando al Worms por la noche, como todos los años. Cada vez que Keller intentaba que uno de sus gusanos saliera volando con un jet-pack, sin conseguir más que darse cabezazos contra el techo y acabar estrellándose contra el suelo, a los demás nos cabía un pan en la boca de las risotadas.

Pero, aparte de eso, la mayor parte del tiempo la pasamos ensayando. Y este año tenía yo mis dudas. Había unas cuantas canciones en las que no confiaba. Pensaba que no saldrían ni a tiros. Y oye, han salido todas. Algunas de las más chungas, a la primera. Pensaba que empezarían a caerse algunas del repertorio, pero no; todas siguen ahí.

Cómo no, hemos tenido nuestras fricciones y momentos de engorilamiento, pero ninguno ha durado mucho más de un minuto. El resto ha sido tan divertido como productivo. Tengo muy, muy buen rollo de cara al concierto de este año. Esperemos que Lady Napalm no se ponga de parto en plena RAM.

24 octubre 2007

¿Cuánto vale un disco?

Mucha gente hoy día se queja del alto precio de los discos y lo pone como motivo para bajarse música de internet. Pues bien, Radiohead os deja decidir el precio de su nuevo disco, In Rainbows. Sólo tenéis que ir a su web, escribir la cantidad que queráis pagar y bajároslo. No hay un mínimo, aunque ojo, que la cantidad no es en euros, sino en libras (para quien no esté al tanto de los cambios, una libra viene a ser euro y medio).

Por lo que sé, la media que está pagando la gente es de cinco libras. Pero insisto en que el precio es libre.

También se puede pedir ahora una especie de edición de lujo por 40 libras, que incluye la descarga, pero hasta diciembre no se distribuirá.

Ahora mismo estoy escuchando el disco y me está gustando mucho. Si os gustan Radiohead, vale la pena. Si no os gustan... bueno, tiene que haber de todo en el mundo. Lo que no podéis hacer es quejaros del precio.

Más cierres

Si hace poco comentaba en este blog el cierre del Hendrix, mi bar favorito del Zaragoza (y del mundo, en realidad), mi amigo Tranqui acaba de decirme que también ha cerrado el que fue nuestro bar cuando teníamos 17 ó 18 años.



No es que la foto sea vieja, es que está tomada del periódico.

Anda, que no habremos pasado tardes de viernes en el Plácido. Ahí nos estábamos, sentados un una mesa, bebiendo porrones de sangría, moscatel y otros bebedizos similares. Y cantando canciones, generalmente espirituales negros (en serio), hasta que subía Benny a echarnos. Benny era uno de los empleados del garito, a quien llamábamos así porque se parecía a Jackie Wright, el calvo de Benny Hill. Algunas veces incluso le dábamos cachetes en la calva, igual que le pasaba a Wright. Para quienes nunca hayáis disfrutado del, ejem, "sutil" humor de Benny, aquí lo podéis ver en acción.



En fin, con estas cosas nos entreteníamos. Muchas veces hemos hablado de volver a pasarnos una tarde por el Plácido, pero ya no podremos hacerlo. Claro que, aunque el sitio hubiera sido el mismo, nosotros no.

21 octubre 2007

Deporte

Esta entrada va a tratar sobre el deporte como espectador. Como practicante, espero volver al gimnasio la semana que viene, ahora que mis problemas físicos casi han desaparecido por completo.

No me refiero a esa cosa en la que uno gana al otro porque le dan un coche mejor o peor. Eso, para mí, es una feria de muestras, no un deporte.

Anoche estuve viendo la final de la Copa del Mundo de rugby en un pub irlandés. Jugaba Sudáfrica contra Inglaterra y había mucho guiri en el local. Tanto que pusieron el partido en inglés, pese a que también lo daba el Canal + en español. Pero bueno, los comentarios de la tele eran lo de menos.

El partido fue muy competido y luchado, aunque la esperada superioridad sudafricana se iba poniendo de manifiesto poco a poco en el marcador. Pero nada más empezar la segunda parte, con 9-3 para Sudáfrica, los ingleses consiguen un ensayo que ponía el 9-8 en el marcador y tal vez el 9-10, si conseguían la transformación. Gran ruptura del centro Tait y el balón acaba en las manos del ala Cueto, que clava el típico ensayo junto a la línea de banda.

Tan junto a la línea de banda que el árbitro pidió ver la repetición por televisión. Bueno, no verla él, sino que la viera el encargado de hacerlo y le dijera qué veía antes de tomar una decisión. No estaba claro si Cueto había llegado a pisar la línea de banda antes de posar el balón o no.

Los aficionados al fútbol ya os imaginaréis cómo funcionan estas cosas: avalancha de jugadores contra el árbitro, zarandeos varios...

Pues dejad de imaginar. Mientras el árbitro conversaba con su compañero, los jugadores de ambos equipos se mantenían alejados. Y, tras el anuncio de que el ensayo se anulaba (y os aseguro que aun viendo muchas repeticiones era muy difícil saber si el pie de Cueto llegaba a rozar la línea o no), cada jugador se fue a su lado sin abrir la boca. En fútbol los ingleses se habrían tirado contra el árbitro, habría habido varias tarjetas amarillas, tal vez algún expulsado y los comentaristas deportivos dirían que el árbitro se había cargado el partido.

Al final ganó Sudáfrica 15-6, la peña del pub comentando el partido en paz y armonía y todo buen rollo entre los morlacos que un rato antes se habían estado zurrando la badana en el campo. Como decía Raquel, después de ver esto se te quitan las ganas de volver a ver fútbol en la vida. Dejando aparte que, según decían Fantine y ella, es difícil estar más bueno que algunos de los jugadores, como el zaguero sudafricano Montgomery.

Luego nos fuimos con Fanti y Jambrina a cenar a su casa. Pena que la mosca tsé-tsé nos había atacado a Raquel y a mí (tal vez fueran las pintas que trasegamos durante el partido), así que acabó entrándonos sueño y nos fuimos más bien pronto a casa. Pero oye, mira que lo pasamos bien con el partido. Y eso que no fue nada del otro mundo en cuanto a juego, pero el rugby mola. Mucho.

15 octubre 2007

P'al Pilar sale lo mejor

Ayer volví de Zaragoza después de pasar unos días en el Pilar. Como es habitual en mis últimas visitas a la ciudad, tuvo su dosis de Operación Nostalgia. Incluida la nostalgia de lo que nunca existió.

El miércoles llegamos Raquel y yo, cada uno por nuestro lado, claro. Mi barrio estaba tomado al asalto por toda la peña que iba al primer concierto de los Héroes. Probablemente nunca había habido en la ciudad tanta expectación por un acontecimiento como la que había por los dos conciertos que los Héroes del Silencio iban a dar en la Romareda durante los Pilares. Y, desde luego, nunca ningún grupo había llenado la Romareda dos días seguidos. Que podrían haber sido más, porque las entradas se agotaron muchos meses antes. No me habría importado ir, pero vamos, tampoco he sido nunca fan del grupo, así que no me metí en el mogollón para conseguir entradas.

Al día siguiente vino Nu que, fiel a su costumbre de apuntarse a un bombardeo, también se apuntó al Pilar. Pero ese día la cosa fue tranquilita. Por la tarde quedamos con unos amigos de Raquel y por la noche salimos los tres a cenar y echar unas cervezas por el barrio. Qué vergüenza, el día de la víspera volviendo a casa a las doce. Definitivamente, estoy viejo.

Por supuesto, vi a un montón de gente. Amigos a los que, en muchos casos, no veía desde los anteriores Pilares o incluso antes. Esto incluía a los de mi cuadrilla de toda la vida. Antes hacíamos cenas casi todos los meses pero, desde que la mayoría de ellos se dedica a criar, las cenas han desaparecido. Por suerte, pudimos juntarnos la mayoría para cenar el mismo día del Pilar, en un japonés un tanto recóndito que, cosa rara en semejante día, estaba medio vacío. La nota curiosa la puso Yoko, una japonesa que vino a cenar con nosotros. Decía el Cocorito Negro que era como irse a Nagasaki a comerse una paella.

Luego, los de siempre se fueron pronto a dormir y los otros de siempre nos fuimos por ahí. No arrasamos la ciudad, pero al menos hicimos acto de presencia.

El sábado Raquel y yo invitamos a comer a nuestras respectivas familias, aprovechando que sus padres habían venido a Zaragoza a pasar el día. Nunca nos habíamos juntado los ocho; de hecho, sus padres y mi hermano se conocieron en ese momento. Comimos bastante bien y nos pegamos una buena charrada, como debe ser.

Por la noche estuve con los de mi antigua Banda. Ya llevo un par de años sin salir con ellos, pero seguimos siendo amigos, conque me apetecía verles. Quedamos cuando acabaron su actuación del día (mi sucesor se largó nada más acabar, conque no pude conocerlo) y luego nos fuimos a echar unas tapas y unos tragos por cuenta de la Banda. A las chicas les entró sueño y se querían ir a casa, pero conseguí empujarlas un poco y al final levantamos la noche. Nos juntamos con Coné, el ex-percusionista de la Banda (noche de ex, al parecer), que se había ido pronto para ver un concierto de unos colegas. Fue una cosa así:

- Oye, que me tengo que ir pronto, que tocan los del Comando Cucaracha a las once y media, y les he dicho que les presentaría antes de que empiecen. ¿Qué hora es?
- Las once y media.
- Pues me parece que no va a haber presentación.

Y no la hubo, pero sí concierto. Claro que nosotros llegamos cuando estaban recogiendo, pero aún así nos juntamos con nuestro colega y estuvimos el resto de la noche por ahí. Acabamos en el Dispierta Fierro que, como dice Coné, es la versión maña de una herriko taberna. Chunteros, ligalleros, dulzaineros y demás gentes de mal vivir se juntan en ese garito. Me sorprendió encontrarme a mi colega JJ, a esas horas le hacía currando en el Hendrix. Pero me contó que había chapado porque no le habían renovado el contrato de alquiler del local. Mi bar favorito, a tomar por saco. Lo echaré mucho de menos.

En el Dispierta, claro, estaban también casi todos los del Comando Cucaracha y nos pusieron una de sus canciones, "La edificante historia de Neñico", que está basada, precisamente, en la vida de nuestro Coné. Con quien, por cierto, es difícil dar dos pasos sin que se encuentre a algún conocido. En el Dispierta no hacía falta andar, le conoce hasta el gato.

Allí podíamos haber estado echando cervezas hasta ahora, pero nosotros tres nos largamos allá a las cinco. A la salida nos encontramos a la difunta de mi hermano, a la que no veía desde hacía casi tres años. Pena, porque es un encanto de chavala.

Y ya no hicimos mucho más. El domingo quedamos a la hora del vermú con otros amigos de Raquel y por la tarde sólo salimos de casa para irnos cada uno a la suya. Eso sí, una estancia en mi ciudad me ha curado todos los males y ya casi no me acuerdo de la maldita ciática.