14 octubre 2003

La historia de la Banda

Durante el "desfile" del que os hablaba en la entrada anterior repartían una octavilla en la que se contaba el origen de la Peña El Brabán, organizadora del acto, y mi banda, la Banda del Canal. La historia de ambas se inició a la vez, hace nada menos que 26 años. En aquellos tiempos, las fiestas del Pilar en Zaragoza consistían en poco más que la Ofrenda de Flores y la cena que organizaba el ayuntamiento para las fuerzas vivas de la ciudad, con asistencia de las reinas de las fiestas (hijas de concejales o industriales ricos), en la Lonja, un palacio situado entre el Pilar y el Ayuntamiento. Esta es la narración del día en que ambas nacieron y que se conmemoraba en esta ocasión, según un miembro anónimo de la peña que escribió la octavilla:

[Para quien no conozca la ciudad, Torrero es un barrio separado del resto de Zaragoza por el Canal Imperial de Aragón, donde estaban, entre otras cosas, la cárcel y el cementerio. Y yo tenía once años recién hechos, así que ni me enteré de los hechos que aquí se cuentan].

Los precedentes de la Peña El Brabán y de la Banda del Canal los encontramos en las Fiestas del Pilar de 1977. No existían todavía lo que hoy conocemos como fiestas populares, pero se vivía un momento de eclosión de la vida democrática repleta de grupos políticos todavía sin legalizar, y de un movimiento ciudadano con gran capacidad de convocatoria que se vertebraba en torno a las Asociaciones de Vecinos. Estos dos elementos, Partidos de Izquierda y Asociaciones Vecinales eran entonces el germen de casi todas las movilizaciones.

La necesidad de unas fiestas populares era algo patente que no podía sustraerse a esa vitalidad de la sociedad civil que todo lo invadía. Por ello, se convocó una especie de desfile festivo, cuyo comienzo fue en Torrero, y que pretendía llegar hasta La Lonja para llamar la atención ante la cena de gala que todos los años convocaba "el búnker", nombre por el que se conocía a la facción más franquista de entre los franquistas. No pretendíamos reventar nada, sino manifestar nuestra alegría y, de paso, fastidiar un poco, claro.

La marcha-defile-manifestación estuvo encabezada por un bombo y un tambor. No había instrumentos de viento ni falta que hacían. Las alrededor de mil personas que allí acudimos no cesamos en el empeño de cantar a voz en grito las melodías festivas de toda la vida, aderezadas con aquel famoso "chss, chss, que vienen, que vienen". Éste fue el principio de lo que durante tantos años hemos conocido como "La Banda del Canal", y que hoy sigue siendo un símbolo festivo en Zaragoza.

Al acabar el recorrido en la confluencia de la calle Don Jaime y la Plaza del Pilar nos esperaba una aguerrida compañía de "grises" formando una barrera infranqueable. Para nosotros este tipo de formación policial era totalmente novedosa, pues hasta entonces nos tenían acostumbrados a sorprendernos a traición, sin dejarnos andar más de cien metros y tapándonos las posibles escapatorias, convirtiendo cualquier movilización en una peligrosa encerrona en la que te jugabas la integridad física.

Nada más avistar el despliegue corrí a ponerme en la cabeza del grupo festivo para intentar negociar con los "grises" y evitar cargas con consecuencias no deseadas, no en vano hacía poco más de un año que había salido de la cárcel y tenía cierta familiaridad con el aparato represor heredado de la dictadura. Pese a mi buena voluntad, sinceramente sólo me esperaba un porrazo y a correr; ante mi sorpresa, el oficial que mandaba las fuerzas me saludó educadamente y me comunicó que tenían órdenes de evitar que pasáramos de aquel punto; yo le contesté que si nos dejaban pasar hacia la Plaza del Pilar no boicotearíamos la cena de la Lonja, pues sólo pensábamos cantar y bailar en la Plaza, pues para eso eran las Fiestas del Pilar. En ese momento, los más "valientes", desde la cola de nuestro grupo, comenzaron a proferir gritos como ¡policía asesina! o aquel famoso ¡social, acuérdate de Portugal!, en alusión a la huída precipitada de los torturadores de la PIDE portuguesa durante la Revolución de los Claveles. Al oír estas frases, y otras de mucho peor gusto, el que mandaba el grupo de grises se puso tenso y nervioso, se volvió hacia los suyos y mandó cargar; cuando dio aquella orden yo ya me encontraba a bastantes metros de aquel conflictivo lugar, pero no todos pudieron correr a la misma velocidad.

La carga fue brutal. Llegaron ambulancias y el caos se apoderó de la zona. En mi memoria ha quedado la cara ensangrentada de una joven de 15 años que ni siquiera nos permitían auxiliar mientras yacía en el suelo semiinconsciente. La nota curiosa la puso Carmelo, de la Banda del Canal, disfrazado de preso, con un bombo corriendo delante de los grises. Cuando se hubieron marchado las ambulancias y el lugar quedó vacío y humeante, se dio una situación que jamás he llegado a comprender. Los "manifestantes" volvimos lentamente a la calle Don Jaime; sin saber cómo, nos encontrábamos caminando, silenciosos, entre los policías que nos miraban de reojo sin inmutarse, como el niño que ha hecho algo malo y teme que le regañen.

Cuando empezábamos a reaccionar ya estábamos en la Plaza del Pilar. Fue entonces cuando recordamos para qué estábamos allí. Comenzamos a hacer corros mientras los tambores seguían sonando; cantábamos, bailábamos y hacíamos pequeñas torres humanas entre el regocijo general. Poco a poco fue llegando más gente que contribuía a crear un ambiente festivo inusitado, una extraña complicidad en una situación nueva para todos.

A partir de ese momento, la Banda del Canal, con el fin de hacer música, divertirse y divertir, iniciaron una larga trayectoria que alcanza 26 años, participando a voluntad en las manifestaciones festivas de la ciudad, siempre de manera independiente y sin ánimo de lucro.

Esa noche trágica y mágica de los primeros días de octubre de 1977 fue la que nos impulsó a crear lo que luego ha sido la peña El Brabán.

El año siguiente nació la Peña El Brabán, y con la vocación de lograr para nuestra ciudad unas fiestas populares, fue la chispa que encendió los ánimos ciudadanos, y vehículo de alegría y diversión.

La estela la han seguido a lo largo de los años muchas más peñas, que han proporcionado un colorido especial, y el Ayuntamiento poco a poco fue dotando de más contenidos nuestras fiestas, y con el espíritu hospitalario y alegre de nuestros conciudadanos se ha adquirido el prestigio actual.

La Peña El Brabán ha continuado desde entonces reproduciendo y conmemorando esta cena, sólamente variando la ubicación, desde que el Ayuntamiento programa gran parte de los actos en la Plaza del Pilar, motivo que nos llevó a utilizar la Plaza de España.

Este año recuperamos, de forma festiva, alegre y conmemorativa, lo que entonces fue una justa reivindicación.

2 comentarios:

ruda@unizar.es dijo...

Hola Gorpik,
nos gustaría incluir este texto tuyo en un libro que estamos haciendo un grupo de gente de los movimientos sociales de zaragoza: Zaragoza Rebelde. Movimientos Sociales y Antagonismos 1975-2000.
El libro forma parte de un proyecto más amplio que incluye una exposición, un video y una web...
Si quieres, podemos darte más noticias del proyecto.
Ya nos dirás algo.
Un saludo
esther

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!